Fundado en 1992 como parte del Consejo de Europa, el Observatorio Audiovisual Europeo (OAE) fue creado “con la idea de explorar, por un lado, los desarrollos del mercado audiovisual en Europa y, por otro, monitorear la legislación vinculada a todo ese mercado audiovisual europeo”, tal como explica Diego de la Vega, analista legal sénior de la organización, en una nueva conversación de Diarios de Mallorca.
El ejecutivo explica que, aunque inicialmente el enfoque era relativamente limitado, la industria ha experimentado una transformación masiva. Áreas de estudio que no existían hace tres décadas se han convertido en elementos centrales de su misión, ya que el mercado “ya no es solo televisión, ya no es solo cine como lo era en 1992, sino que ahora se expande a plataformas, redes sociales [y] servicios de intercambio de video”, dice.
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Esta evolución obliga al OAE a realizar un doble seguimiento: cómo cambian los comportamientos de los usuarios y cómo las leyes nacionales y europeas intentan “ajustarse a ese mercado que está en continuo movimiento”, señala de la Vega.
Uno de los principales desafíos de la regulación moderna es definir los límites del sector audiovisual, particularmente en relación con las redes sociales. Plataformas como TikTok e Instagram se han convertido en herramientas fundamentales para que medios de comunicación e influencers distribuyan información y entretenimiento, aunque representan un concepto mucho más amplio que los medios tradicionales.
De la Vega señala que, si bien el contenido audiovisual es una “parte fundamental” de estas redes, el panorama regulatorio es cada vez más complejo, ya que “puede haber también otros tipos de leyes, otros tipos de normas que, en paralelo también son aplicables”.
Para navegar este entorno, el OAE realiza un análisis riguroso, que “nos otorga una cierta independencia tanto de los principales actores del mercado como incluso de instituciones o estados”, comenta el ejecutivo. Su objetivo no es ofrecer recomendaciones políticas, sino proporcionar “datos de calidad, tanto desde la parte numérica del mercado como desde la parte legal” para ayudar a los responsables de la toma de decisiones a comprender la realidad actual.
Uno de los pilares del trabajo reciente de De la Vega es su estudio publicado en marzo titulado Events of Major Importance for Society in European Audiovisual Law. Este informe explora una tradición legal cuyos orígenes en el interés público se remontan a la “coronación televisada de 1937”. Actualmente, este interés está codificado en el Artículo 14 de la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual, que regula los “eventos de gran importancia” que tienen una “resonancia especial en la sociedad”, como la Copa del Mundo o el Festival de Eurovisión.
El propósito de esta regulación dice el ejecutivo, es “garantizar precisamente que los ciudadanos no solo lo vean, sino que exista un cierto sentido de participación en el propio evento”. Al asegurar que “la exclusividad no sea absoluta, sino que esté regulada de alguna manera”, la ley protege la experiencia social colectiva de estos eventos.
Bajo este régimen, los Estados miembros pueden optar por crear una “lista” de eventos significativos adaptada a los “gustos nacionales”, que frecuentemente se centran en deportes como el fútbol y el baloncesto. De la Vega aclara que “la exclusividad no está prohibida” en Europa; más bien, los actores del mercado pueden seguir adquiriendo derechos, pero deben cumplir con normas que garanticen un amplio acceso público.
Este sistema enfrenta nuevas presiones a medida que el consumo se desplaza hacia plataformas digitales como YouTube, que no eran el objetivo previsto de la legislación original. De la Vega observa que “cualquier persona que tenga un smartphone o una smart TV en su casa puede acceder a estos eventos de una manera completamente diferente” que las leyes actuales quizá no contemplan plenamente.
Este cambio es particularmente evidente entre las generaciones más jóvenes. El European Media Outlook de septiembre de 2025 indica que los jóvenes europeos consumen más contenido audiovisual que nunca, pero cada vez se alejan más de la televisión tradicional. En lugar de ver un partido completo en vivo, muchos prefieren “resúmenes comentados por sus influencers favoritos”, un cambio que “está poniendo en cuestión ese mismo concepto de exclusividad”.
A medida que el mercado avanza hacia estas nuevas fórmulas, el OAE continúa monitoreando actualizaciones legislativas, como las reformas de 2018 que extendieron las regulaciones a las plataformas bajo demanda y a los servicios de intercambio de video.
Mirando hacia el futuro, el OAE está enfocando su atención en el rápido auge de la inteligencia artificial (IA), con dos importantes informes sobre IA y derechos de autor programados para publicarse este año. De la Vega admite que “cada día hay tantos acontecimientos, tanto tecnológicos como legislativos, que es muy complicado hacer seguimiento”.
La misión de la organización es determinar cómo la IA puede convertirse en una “aliada beneficiosa”, al tiempo que estudia los posibles riesgos y cómo encajan dentro de “la regulación actual y la que está por venir”, incluyendo las revisiones pendientes de la Directiva de Derechos de Autor.
La participación en foros de la industria como Conecta sigue siendo esencial para que el OAE mantenga el “contacto con el mercado” y con todos sus actores. Al interactuar con profesionales sobre temas que van desde incentivos fiscales hasta nuevos comportamientos digitales, el OAE garantiza que su investigación independiente continúe siendo un reflejo “útil” y preciso del panorama audiovisual europeo.
En su edición 2026, de la Vega estará realizando el keynote IA y Copyright: ¿A quién le pertenece la creatividad ahora?, programado para el miércoles, 27 de mayo a las 9:30 a.m. en la Sala Cabrera.
—Elizabeth Bowen-Tombari, ScreenMDM Español









