A medida que Conecta se prepara para celebrar su 10mo aniversario en Magaluf, Mallorca, Géraldine Gonard, fundadora y CEO de Inside Content, reflexiona sobre los cambios profundos que han redefinido el panorama audiovisual global desde la creación del evento.
Al mirar atrás, Gonard señala que el mayor desafío ha sido “adaptarse al mercado que ha cambiado muchísimo porque las ventanas de explotación, los modelos de negocio, la forma de consumo y los canales se han multiplicado de una manera brutal y exponencial”. Asimismo, identifica 2015 como un punto de inflexión, cuando Netflix, Movistar y Filmin comenzaron a transformar el mercado, destacando que desde entonces “hemos pasado de consumir contenido por país, de una manera algo aislada, a consumirlo de forma muy masiva”.
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A pesar de estos cambios, la principal recompensa para Gonard ha sido el éxito tangible de los proyectos impulsados dentro del marco de Conecta. “Hemos visto muchos proyectos nacer dentro del evento, ya estamos en más de 30 títulos”, explica. “Son proyectos que impulsamos desde su concepción y ya han nacido”. En este sentido, subraya que ofrecer ese primer paso a los creadores es la mayor satisfacción tras el esfuerzo anual de organizar el encuentro.
El cambio en la financiación de contenidos también ha convertido la coproducción en una estrategia obligatoria más que opcional. “Hace 10 años, los presupuestos eran claramente mucho más bajos, la competencia era mucho menor”, comenta la ejecutiva. “Las plataformas internacionales han cambiado totalmente el juego”. Hoy, afirma, “la coproducción es esencial, aunque hay muchos proyectos que se seguirán realizando sin ser necesariamente una coproducción. Tener socios, acuerdos y compartir el riesgo es muy importante en un entorno exigente y competitivo”. Aunque reconoce que la “coproducción orgánica pura” es poco común y compleja debido a barreras de idioma y talento, el objetivo sigue siendo la “internacionalización de los contenidos y los intercambios y acuerdos con distintos socios”.
En cuanto a la salud de la industria europea y española, Gonard se muestra optimista, destacando que España “es un país que lo está haciendo muy bien en comparación con otros”. Esta resiliencia se ve reforzada por “el hecho de que el idioma español se exporta mucho” y por los incentivos fiscales del país, que califica como “excelentes” y “de los mejores del mundo”. También destaca iniciativas gubernamentales como la creación de Audiovisual from Spain, que aportan una “fortaleza en la industria española que le permite resistir mejor cualquier crisis o reestructuración”.
La conversación también giró en torno a la protección de la propiedad intelectual (IP), que Gonard describe como la base de cualquier productora. “La IP es tu casa, es lo que alimenta un catálogo y los activos de tu empresa”, dice. Si bien reconoce que las plataformas suelen exigir contenido original en el que el productor no retiene la IP, aconseja a los creadores “variar las modalidades de negociación y financiación de sus contenidos” para conservar el mayor control posible sin dejar de cerrar acuerdos necesarios para sobrevivir.
En última instancia, Gonard sostiene que la industria sigue siendo un “negocio de personas” que requiere de “contacto físico” y “confianza”. Esta filosofía se refleja en la estructura del evento, que prioriza la calidad sobre la cantidad en un “espacio controlado donde nadie se escapa”.
De cara al futuro, reconoce la incertidumbre actual del mercado: “estamos en una era muy turbulenta”, explica la ejecutiva. “Como evento, tenemos que aportar un poco de luz o un camino a quienes están perdidos”. Concluye destacando la importancia de la flexibilidad, ya que “ahora el mercado no sabe muy bien lo que quiere”.








